Sobre las potencias y los límites de la divulgación.
Es común en el ámbito científico preguntarse sobre la utilidad y la potencia transformadora que tiene la investigación. En los momentos más bajos del alma que investiga, cuando el esfuerzo parece aplicarse en vano y el trabajo que se realiza parece fútil, muchos se preguntan por la trascendencia de sus investigaciones y su capacidad para trascender el ámbito académico y propagarse al resto de la población. La divulgación científica es la salida que muchos investigadores buscan para poder llevar a cabo esa necesidad de trascendencia y reconocimiento social de su actividad.
El trabajo de divulgación tiene como objetivo hacer posible para el gran público el conocimiento de los últimos avances científicos, y ha contado históricamente con importantes comunicadores que han inspirado y dotado de reconocimiento al trabajo científico. Sin embargo, una pregunta más sutil y que pocas veces se realiza el ámbito científico es preguntarse cual es la razón de este fenómeno. Porqué el ámbito científico se muestra como una cúpula de cristal opaco que parece encontrarse separada del resto de la población y que requiere ese trabajo extra de comunicación y fundamentación de las ideas científicas.
Para responder esta pregunta habría que preguntarse sobre cual es la razón de existir del trabajo científico y cual es su función en el desarrollo de la sociedad contemporánea. Realizar este análisis de manera concienzuda sobrepasa los límites de formato de este blog, pero me atrevo a dejar algunas respuestas a las preguntas que me he ido haciendo sobre el tema. En primer lugar, en cuento a la razón de existir del conocimiento científico, cabría señalar que, como el resto de formas de conocimiento, se trata de una parte de la propia acción humana que tiene como objetivo la comprensión de su objeto virtualmente, para luego apropiárselo y realizar sus potencialidades. Se trata del momento organizativo de la propia praxis humana. En segundo lugar, si se quiere dar cuenta de la separación entre la actividad científica, habría que dar cuenta de la propia división del trabajo y como esta lleva a cabo en el modo de producción capitalista, con sus particularidades con respecto al resto de formas de división social de la actividad productiva a nivel histórico. Esto es relevante porque, aunque muchas sociedades históricamente han llevado a cabo una división organizativa de las actividades necesarias para su reproducción, sólo en la sociedad contemporánea la actividad cuyo objetivo es la apropiación virtual de las necesidades humanas aparece separada de su propia finalidad, como si la teoría y la praxis fueran algo separado. Por último, para dar cuenta de las potencialidades y limitaciones de la tarea de divulgación, habría que dar cuenta de las formas en las que esta se lleva a cabo y si es capaz de reconocer el papel que tiene en la sociedad. Si reconocemos que el conocimiento científico es la forma más potente con la que el ser humano se apropia del medio para reproducirse a si mismo como especie, también habría que tener en cuenta que lo que esta en juego con la actividad científica es la organización consciente de la producción y satisfacción de las necesidades humanas. El primer límite que encuentro aquí a algunas formas de divulgación es que tienden a osificar los fundamentos científicos y convertirlos en tablas rasas que se esgrimen sin dar cuenta de las razones de su propia fundamentación, lo que limita el potencial crítico de las mismas. Esto no es algo exclusivo de la divulgación, también se puede encontrar en el ámbito educativo. Superar estos límites implicaría también un esfuerzo pedagógico que tendría como objetivo el desglose crítico de la propia actividad científica y sus descubrimientos, siendo conscientes al mismo tiempo de que su finalidad no es el abstracto avance de la ciencia, sino la organización consciente de nuestra propia vida.
Excelente reflexión. Muchas gracias por tu participación en el curso
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